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Uff... qué mala noche he pasado. Despertándome a cada rato, volviéndome a dormir y siempre soñando lo mismo: una llamada de Caracas, no sé si de Nicolás, Diosdado, Adán o Rafael y todas hablando de revueltas, trifulcas y de tanques que marchan hacia Miraflores. En definitiva: que un golpe de estado para derrocar al gobierno revolucionario, a mí, y como de rutina saliendo de Fuerte Tiuna y de la 4ta División Blindada de Maracay, de donde yo planeé e intenté el mío.

También me hablan de Sukhoi volando sobre el cielo de Caracas, de helicópteros transportando tropas para tomar posiciones, de breves, brevísimos combates, y al final el anuncio de que la dictadura del tirano Chávez se desplomó en minutos y se constituyó una junta cívico-militar, o militar-cívico y adivinen quién la preside, echen su imaginación a volar para enterarse quién es el nuevo presidente: pues el mismísimo presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Soto Rojas.

Traidor, borracho, agente encubierto, oligarca en alpargatas (me cuentan que lo llaman por una emisora clandestina, la última voz de la revolución en hacerse oír) y autor de una traición incomparablemente más maligna que la de Páez, Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez y Luís Miquilena.

Eso, sin embargo, no es lo peor, sino que adivinen quienes acompañan “al traidor” Soto Rojas y a su Junta, (y otra vez “agárrense de las manos”, como canta el Puma), anoten: Pablo Medina, Douglas Bravo, Gabriel Puerta, Américo Martín, Héctor Pérez Marcano, Julio Escalona, el Negro Marcos Gómez, Pompeyo Márquez, Teodoro y muchos más de las seudoguerrillas que fueron derrotadas por el puntofijismo en los 60.

¿Pero es que acaso vienen a rescatar los valores originales de la revolución, a proclamar que me derrocan porque yo los traicioné, me convertí en agente del oligarca Juan Manuel Santos y le entregué a guerrilleros de las FARC como Pérez Becerra y “el Cantante”, gobierno desde Cuba y tengo acuerdos secretos con Obama para arremeter contra lo que queda de la auténtica revolución guevarista y marxista en América Latina?

Pues nada de eso, dicen que vienen a restaurar la democracia representativa en su versión betancourista y calderista, a abrir y globalizar la economía, desestatizar lo estatizado, vender acciones de PDVSA, devolverle sus tierras, fábricas, edificios, y empresas a los expropiados y a que Venezuela se inserte en la ola de modernidad, economía de mercado, y competitividad que sacude el mundo.

Pero a todas estas ¿qué es de mi gente, donde se han metido, dónde fueron a parar Rangel Silva, el pollo Carvajal, Nicolás, Diosdado, Rafael, Elías, Giordani, José Vicente, Freddy, Arístóbulo, Jorge, los Isea, Cilia, Iris, Darío, los dos Tarek, Navarro, el Poder Moral, los milicianos, los reservistas y tantos que hablaban y hacían juramentos sobre aquello de “NO PASARÁN”.

Pues en lo de siempre: los militares aviniéndose, reacomodándose con el nuevo régimen, y el resto (¡óigase bien, el resto!) refugiados y pidiendo asilo en las embajadas, otros abordando sus avionetas y aviones privados sin rumbo conocido y la mayoría cogiendo los caminos verdes hacia el único país donde les darían asilo seguro: la Colombia de mi “nuevo mejor amigo, Juan Manuel Santos. ¡Quién lo había a creer¡

Y aquí es dónde vienen mis preguntas, mis desgarramientos, mis flagelaciones, mis desvelos: pero entonces ¿es que lo hice tan mal, no hice nada bueno, nadie me quería y los presuntos revolucionarios lo que estaban era agazapados, esperando la primera oportunidad para darme la puñalada trapera y cambiarme, no digamos por Rosales, José Vicente, Baduel, o Miquilena, sino por Soto Rojas?

¡Ave María Purísima... Tanta traición... Porque no voy a negar que el país está en el suelo, que ya no hay sistema eléctrico, ni viabilidad, ni infraestructura, ni servicios, ahí está lo de las cárceles cuya población se está matando por el hacinamiento, pero yo no prometí que iba a arreglar nada de eso, sino a hacer una revolución, una revolución que se extendería por todo el continente y no iba a convertir a los pobres en ricos, sino en santos. Como lo oyen: en santos.

Tal como lo ha hecho Fidel aquí, en Cuba, donde no encontrarás un alma quejándose de los apagones, de que no hay comida, ni carretas, ni dólares para viajar, ni pesos para consumir, porque la revolución se hizo para construir un hombre nuevo, sin codicias, comodidades, egoísmos, ni tentaciones.

Eso fue lo que nunca me entendieron allá, en Venezuela y por eso el país de mis sueños, mi patria grande, mi mar de la felicidad, terminó siendo Cuba, Fidel y Raúl mis padres adoptivos y los cubanos mis hermanos.

Pero volviendo a mis sueños, que son más bien pesadillas: alguien me llamó para contarme (creo que Adán) que la oposición (para variar) se había dividido entre los que se plegaron al golpe y los que opinan que yo sigo siendo el presidente constitucional, hasta que no renuncie y si lo hago, debe sustituirme el vicepresidente, Jaua (si es que lo encuentran), quien debe terminar el período, o convocar a elecciones.

Los golpistas son los rencorosos de Rosales, Henry Ramos, Miquilena, Pompeyo, Teodoro que, por supuesto, ya le están prestando su concurso al gobierno de facto de Soto Rojas, y los “demócratas” y “constitucionalistas”, Julio Borges, Capriles Radonski, Leopoldo López y María Corina Machado que opinan que, si no es el pueblo el que me saca con una alud de 10 millones de votos, es como para preparar mi regreso en no más de un año y meses.

Y no les falta razón, porque un Chávez cuyo liderazgo no sea destruido por el pueblo que lo construyó (destruido a mandarriazo limpio), puede regresar como Perón: con más apoyo popular que el que dejó.

O sea, que están equivocados Miquilena, Pompeyo y Teodoro si piensan que les queda tiempo para verme rodar por el mundo como Cipriano Castro, “El Cabito” expulsado de un país y otro, sacado incluso de los barcos donde trataba de viajar desapercibido y expuesto al escarnio público, como un rey o emperador que hubiese quedado como pasto del circo atroz de los medios.

Aunque en esto de la política y del mundo que vivimos hay tantas cosas, tantas sorpresas, fíjense en el hermano Muamar, ayer rey de reyes y hoy acosado por los mismos que lo esquilmaban con negocios chimbos y le celebraban sus excentricidades.

El mismo Fidel ¿quién dice que lo respetan como antes? No, nunca, ahora es una momia, una reliquia, o un jarrón al que hay que tratar con cuidado pero para que no se deshaga en las manos de cualquiera que se propase.

Pero olvidémosnos de sueños, de pesadillas, que a lo mejor son inducidos por sedantes y pastillas para que uno se deprima, y quien sabe si llegan vía la CIA que está en todas partes, y de estas medicinas hindúes que usan los hermanos cubanos y que no me generan ninguna confianza.

Humm... Cristina no me ha vuelto a llamar. Qué le habrá pasado que me llamó dos veces después de mi operación y luego silencio total. Es una gran mujer que aún no supera lo de Néstor y ahora con este asunto del volcán Peyehue, y del escándalo de las Madres de Plaza de Mayo a quienes la prensa de allá está acusando de ladronas. Pobre Cristina.

Quien sí me llama todos los días es Evo. Buen muchacho Evo, pero es como un niño y el mismo hace todo por desacreditarse. Como se va a poner a decir que Fidel “va a vivir 80 años más”, o que el que come pollo se va a feminizar, a volver pargo pues…Bolivia… la hija predilecta del Libertador, pero más bien la niña, como son niños todos estos países que liberó y que no se pueden gobernar (lo dijo él mismo) sino con mano firme y voz de mando.

Un poco más serio, pero tampoco de confiar, Rafael, pero también muy muchacho, haciendo y diciendo cosas palante y patrás y creándose enemigos que no son ni siquiera útiles para echárselas de antiimperialista y jugando con un país en donde cuando menos se piensa salta la liebre, como le pasó con los policías.

Quiero pasar la página de Orteguita, la de Daniel y también la de Mel Zelaya, responsable, el primero, de que Venezuela este ahora sin luz (le regalamos 80 plantas termoeléctricas que se habían comprado para cubrir el déficit del occidente del país), y el segundo, del gasto inmenso que significó el esfuerzo de reinstalarlo en el poder. 1000 millones de dólares en compras y contratos a Lula, Cristina, Tabaré, Lugo, la Bachelet, porque vamos a estar claros, esos sureños, aunque muy amigos, si tú no los atraes con negocios, no los mueves para nada.

Humm, las 8 de la mañana y ya siento el ruido de médicos, de enfermeras, de radiólogos, bioanalistas, tomógrafos, tanta parafernalia para al final recetarme esos sedantes de procedencia hindú que lo sumen a uno en esos sueños profundos como pesadillas.

Razón como que tiene Evo con sus chamanes, pero eso es mejor no pensarlo, y menos decirlo, porque si en algo ha avanzado esta revolución es en leerle a uno hasta los pensamientos. No se cómo lo hacen, pero si amaneces preocupado, dudando, incrédulo, criticando vienen y todo te lo dicen, te lo zumban.

Por eso es mejor quedarse es blanco, porque ellos tienen 55 años en el poder, y uno está aquí... tirado en este camastro.

Fuente: La Razón